La mamá del Oso tenía un “changuito” para hacer las compras. Cosas de la vida, el changuito apareció en nuestra casa (no vino sólo, claro, vino con montón de otras cosas, que tampoco vinieron solas). El chango heredado estuvo varado un montón de tiempo en un rinconcito casi inaccesible, hasta que se cruzó con la mirada del Oso. Y que hizo el Oso? Lo recicló!!! Le alineó las rueditas, lo limpió, le arregló los fierritos, le compró una cadena con un candado y … zás! Se me fué a Coto con el changuito tuneado!
No hay forma, ya no pedimos más “envío a domicilio” al ir al Super. Ahora el Oso quiere sí o sí ir con el chango a hacer las compras… Lo peor es que antes me parecía muy loco y ahora cada vez que entramos al Super le digo… “y si mejor le ponemos el candadito? a ver si alguien nos lo roba!!!!”