¡Mina Clavero existe! ¡Está en internet!

¡Mina Clavero existe! ¡Está en internet!


Me motivó a escribir, el solo hecho de reafirmar una verdad de Perogrullo -y no me hagan explicar quién era Perogrullo porque el tipo existió, era español y lo tengo por ahí en algún apunte de la facultad-. Esta verdad tiene que ver con la íntima relación de La Osa con las computadoras, o más bien, con Internet, porque dicho sea de paso, si uno pudiera navegar con el microondas, tal vez no habría computadoras en casa. Para graficar lo expresado: en casa una computadora se torna obsoleta no cuando es lenta para abrir archivos grandes, ni cuando no se puede renderizar una imagen en Photoshop, ni cuando no se puede convertir una película .wmv en DVD, ni cuando te tomas medio termo de mate para reiniciar, nop!, una computadora en casa es lenta cuando se torna lenta para navegar, entonces si!, ahí no sirve más. Y digo no sirve porque no conocemos el término upgrade, o ampliación de memoria RAM, o suplementar el disco rígido con otro, nop! no sirve más, ni el monitor se salva!
Como si fuera un nuevo credo, una nueva religión, una nueva fe, algo así como la Cientología del Subdesarrollo, La Osa y el círculo en el que ella se mueve a nivel laboral y amistades, tienen su propia máxima que en vez de decir “Dios existe, pero nadie sabe dónde está”, reza “Si no está en Internet, NO EXISTE!”, y lo dicen sonriéndose, como sabiendo que es un chiste, que es un improbable, pero actúan bajo esa premisa a cierto importante grado de rajatabla.
Uno podría decirle cualquier día, por mail u otro medio electrónico, algo así como “…están fabricando pendorchos artesanales en Mina Clavero…” y ella antes de contestar averiguará vía Internet, qué es un pendorcho, qué diferencia hay entre un pendorcho artesanal y un pendorcho industrializado, dónde queda Mina Clavero, buscaría fotos del lugar y posiblemente tendría una vista satelital del lugar bajada de Google Maps o símil. También obtendría cotizaciones desde Mercado Libre y De Remate de las distintas variedades de Pendorchos y si fueran comestibles seguramente averiguaría dónde se pueden comprar cerca de casa y bajaría algunas recetas de algún sitio Gourmet. Como no es egoísta, haría un compendio con la información reunida, la compartiría con sus ciberamistades y la subiría a Wikipedia para que el mundo no se pierda la oportunidad de tomar contacto con los Pendorchos Artesanales de Mina Clavero.
Por el contrario, si El Pendorcho ó Mina Clavero no aparecieran en Internet, luego de una concienzuda búsqueda dejaría posts en diversos sitios solicitando información y encargándole a otros ciberbichos como ella que confirmen la existencia.
Si finalmente la información no apareciera por una de esas cosas que tienen la computación y la electrónica, ella asumiría que todo era un chiste y contestaría algo así como “¡ja! que jodón que sos (varios emoticones) Mina Clavero no existe!”. Claro que es muy poco probable que la información no esté, pero en el fondo ella asume que es imposible. Si Mina Clavero no está en Internet ¡No Existe!, al fin y al cabo dónde vieron una mina de dónde se extraigan claveros… y acto seguido comenzaría una exhaustiva búsqueda del significado de “claveros”, porque hay que reconocer que uno no sabe todo, pero Internet sí!
De todos modos no se preocupen, Mina Clavero existe y está en Córdoba en una zona denominada Traslasierra (porque está detrás de las sierras, que son como unas montañas pero más chiquitas) y es el lugar ideal para aquellos a quienes no les gusta la vida llana, sip! en Mina Clavero siempre se está subiendo o bajando de alguna parte, no hay veinte metros nivelados seguidos.
Tal vez George Orwell, cuando escribió 1984, no sospechó lo que venía en 1994, ni en el 2004 y ni se imaginó lo que vendría en años subsiguientes. Para mí, que en la infancia miraba tele en blanco y negro, que me digan “fijate en Internet cuanto tiempo hay que hervir los huevos para hacerlos duros…” es fuerte. Hay todo un choque cultural, un abismo generacional y una desazón importante si no llego a encontrar la respuesta en un lapso de tiempo prudencial, digamos 2 minutos… porque los huevos ya están al fuego y se sortea un “Pero boludo! No lo encontraste?!” y yo tengo todos los números.
Conectado a Internet, la tecla Enter a veces me asusta un poco, días atrás de hincha pelotas nomás, en la ventanita del Google puse “no hago caca” y apreté Enter…., fuaaaaaaa!!!! y eso que restringí la búsqueda a páginas en español nomás, porque en inglés también hay gente que a la caca le dice caca. Automáticamente y en el tiempo que me lleva pestañear dos veces quedé tapado de información que me llevaría años asimilar, eso sin contar las notas mas sobresalientes como los clubes de gente con estreñimiento, las increíbles recetas caseras (que no me atrevo a poner en duda porque si están en Internet deben funcionar) y los efectos colaterales del Agarol sabor a frutilla. Aparentemente los laboratorios deben leer todo esto porque una señora que había tomado Dulcolax perlas se cagó arriba de un colectivo y ahora hay Dulcolax suave, fem y light. Calculo que lo del Fem debe ser porque las ganas de dar lugar a la evacuación de las heces varían de mujeres a hombres…
Uno no deja de sentirse chiquito ante tanta data, aunque internet cumple con otras funciones y también establece un nuevo lenguaje, en otras palabras y aunque suene a frase hecha: “una nueva forma de comunicarnos”… seeee!. A saber: La Osa busca todo por Internet porque además poner cosas en internet e intranets es parte de su trabajo, entonces ella se expresa empleando esas formas muy cercanas a la tecnología y también expresa así sus emociones. Por ejemplo: si durante el día no recibí ni un solo mail, ni un solo mensaje de texto, estamos ante una situación gravísima, pero gravísima en serio, todo mal y le toca al que suscribe adoptar los recaudos necesarios de contención para el momento en que llegue: algo pasó y ese algo no fue algo bueno. El amplio espectro del “todo mal” puede abarcar desde una cagada que se manejó El Oso (tiene propensión, es genético), una llamada de la Osa Madre que desencadenó alguna catástrofe, una pelea con algún congénere del trabajo (y puede que el congénere no sepa nada porque La Osa tiene sus peleas internas), y si el congénere se enteró, todo puede desencadenar en una escalada de violencia tal que la novela “Los Perros de la Guerra” parecerá un cuento de hadas.
Puede ocurrir que envió el mail o el sms pero uno no lo vió, de solo pensar en eso se me dibuja una sonrisa nerviosa en el rostro. Existirían algunos atenuantes del tipo: cayó un rayo sobre la computadora y no tuve tiempo de ir a un ciber mientras apagaba el incendio, o…, se me cayó de las manos el celular y el 132 le pasó por encima y todavía no me dieron el nuevo chip para ponérselo al celu viejito; igualmente, estaríamos transitando un camino de ida solamente, del lugar al que nos dirigimos no hay regreso. No ver una cibermisiva por ella enviada, es como no dialogar, como dejarla hablando sola, como que uno no le presta atención, como que algo no funciona, como que no está todo mal, pero está en camino de estarlo y es muy conveniente trabajar en las formas de evitar esa situación.
Por el contrario, ella expresa felicidad y se siente amada y contenida si uno aparte de leer los mails los contesta, entonces su estado de algarabía no tiene límites y así lo expresa, una lluvia de mails vendrán a mi encuentro y es su forma de decir Te Amo. Hay que saber leer entre líneas, el tiempo que me dedica escribiéndolos, investigando, seleccionando, cortando, copiando y pegando, además de redactando es puro amor, es cien por ciento Amor Digital, sentimientos hechos ceros y unos, y hablando de unos, más vale que uno se de cuenta porque de lo contrario estaría en serios problemas. A modo de ejemplo, me preguntó adónde me gustaría ir a vacacionar, y dentro de las opciones estaba Mendoza y comenté que me gustaría hacer rafting aunque sea un trecho cortito pero que me gustaría, y ya tengo más de 15 mails que van desde cómo llegar, diversas vías para hacerlo, mapas, rutas, fotos, alojamientos, excursiones, actividades y hasta marca de gomones. Hay que reconocer que la búsqueda tiene sus frutos, arrancamos con hoteles de casi 300 pesos y ya tenemos ubicaciones con las mismas prestaciones por 120 y de aquí a que viajemos quizás consiga que nos paguen para ir, La CiberOsa con un teclado y una conexión a Internet, es capaz de cualquier cosa, de cualquiera eh!

Firma: ElOsO