
La rara vez que se quedó quieto a upa... el Oso lo hipnotizó!
Conste que este post es a pedido del público, después no digan que los aburrimos hablando de Nerón, eh!
Para comenzar diré que antes de que se cumpla la primera semana de convivencia, Nerón se había ganado la admiración del Oso, lo cual es mucho decir (mi amor seguiría siendo incondicional). Desde la primera noche supo utilizar su arenero, no tembló al recibir el primer baño sino que nadó y buceó y jugó con todos los chiches a cuerda que teníamos para el agua, y no nos temió nunca, etc. También se ganó mi respeto: no es ni servil ni indiferente, y un hurón vive la vida con tal intensidad que, ya no pienso que vivan poco sino que tienen otros tiempos. Admiro a quienes se toman la vida de forma intensa, ya sean mascotas, humanos, o alienígenas, y en esto, los hurones son capos. Como muestra, diré que el Oso, muy seriamente me dijo “es todo lo que esperábamos de él y más, me preocupa que nosotros no estemos a su altura” (sic).
Dicen que un hurón es para aquellos ”que buscan lo inusual”, si inusual es un bichito que duerme mientras no estamos en casa, que nos divierte con sus juegos (los preferidos son las escondidas, la mancha y las empujaditas), que “roba” todo lo que le llama la atención y lo esconde bajo nuestra cama, que está horas tratando de meter un peluche dentro de un tubito de plástico (son miopes y se llevan muy mal con las proporciones!), que toma agua estirado desde la hamaca (mi vieja dice que es un vago!), que sorprende con sus posiciones para dormir, que es hiperkinético cuando está despierto, que tiene más sed de curiosidad que instinto de conservación y que se asoma del sueño cuando nos escucha… entonces es inusual. Sino, todas las mascotas son inusuales…
Otra frase que escuchamos –ésta hasta el hartazgo- es “les va a cambiar la vida”. El Oso dice… “vaya si nos cambió la vida, nunca imaginé que un bichito tan pequeño (pesa 1 kg.) pudiera hacer tanta caca”. Lamento lo escatológico, a favor de Nerón diré que todas (o casi todas) las hace en el arenero… y que los hurones tienen un metabolismo muy acelerado.
Y la tercera frase ridícula fue: “no elijan al hurón, dejen que el hurón los elija a Uds.”. No sé que pasará con otras mascotas cuando están en una jaulita en la veterinaria, pero cuando entramos a buscar al futuro “Nerón”, los 14 huris que había en la jaula vinieron a elegirnos a nosotros. No por nada dicen que son más inteligentes que los humanos…¡Ya saben cual es la forma rápida de zafar de la veterinaria y ser los consentidos en una casa de familia!. La anécdota del caso es que Nerón no estaba en la jaulita, el Oso quería un hurón negrito (cómo él), y entonces la empleada nos trajo un “sable chocolate” de otro cuarto.
Nobleza obliga, hay dos contras con los hurones (y son manejables): 1) su salud: no deben comer ni tomar nada más que lo específico para ellos y hay que cuidarlos del calor (cómo a la OSA!); 2) el olor (de ellos y/o de su balanceado), de esto podría decir que se soluciona, pero… NOP!, lo bueno es que a los quince días de convivencia uno ya no siente el olor del hurón (imagino que es porque termina oliendo como él, ja!). La casa está llena de aromatizadores y se me hizo costumbre rociarme con perfume antes de salir, si alguna vez perciben que olemos a hurón y no a osos, por favor, chiflen!
Para ir redondeando, diré que un hurón sale 400 dólares, una jaulita de 300 a 1000 pesos, la comida para un mes, 108 mangos, pero, disfrutar todos los días de la compañía de nuestro Emperador, eso, no tiene precio!

