El blog es sobre el oso, pero hoy me voy a permitir postear algo dedicado a otras personas…

Porque yo también alguna vez pregunté si se estudiaba para ser bibliotecaria. Error que pagué con aaaaaañosssss de estudios universitarios… (y como decía Gilda, “no me arrepiento de este amor“)

Por las/os bibliotecarias/os que conocí en dos años de viajes semanales por todo el país. Por sus realidades. Por la sencillez de compartir unos mates entre curso y curso, entre grisines y chipas.

Por Carlos que se animó con el impenetrable e hizo de su biblioteca escolar un refugio de creatividad en el medio de la nada. Por Susana, bibliotecaria del Hospital de Niños, que lidia diariamente con el terror de no volver a verlos, no a los libros, claro, sino a sus peques lectores. Por Blanca, que construye puentes entre la falta de esperanza de los adolescentes y la desidia del gobierno. Por Caro que rema por juntar a todos sus bibliotecarios provinciales en ruedas de mate y capacitación. Por Sergio, a quien a veces le roban los libros, pero que piensa que mejor un libro robado y leído que uno en el estante. Por todos esos bibliotecarios escolares que ponen el lomo con una paciencia que yo nunca tuve que probar. Por los universitarios privados que lidian con engreídos nenes bien que te piden el libro azul, “ese de diseño que tiene nombre alemán” (sic!). Por los bibliotecarios públicos que prueban a diario saber un poco de todo. Por los especializados que hurgan con sus hocicos en temas tan insoldables que jamás imaginaron, y terminan siendo especialistas! Por los que meten dedos en bases de datos internacionales y por los que ponen sus manos en libros, revistas y diarios destartalados y polvorientos. Por todos esos esfuerzos cuasi anónimos, nacidos de la vocación por esta profesión, pensándola como un medio para formar mejores personas.

Por todos ellos brindo hoy, aunque mi corazoncito esté en el interior del país, allá donde, como me dijo una chaqueña “cuando se nos acaban los recursos se nos enciende la imaginación”.

¡FELIZ DIA DEL BIBLIOTECARIO!