(Leer escuchando “Vamo´en la salud” de Bersuit Vergarabat, por lo menos hasta que aprenda a subir música al post!)

Cómo no podía ser de otra manera, sucumbimos ante la new age. Primero fuí yo, que retomé mis clases de yoga, y luego se vino el Oso, con tal impulso, que llegamos hasta la clase de Tai Chi Chuan.

No fue fácil. Llegamos tarde. Nos “deslizamos” subrepticiamente hacia el final del salón. Pero dos osos hacen mucho ruido y más si están discutiendo que ropa quitarse para empezar, donde dejar el celular, etc. El Profe oriental nos saludó secamente y luego nos retó porque nos perdimos “la entrada en calor”. Esto hizo que nuestro ingreso, que pretendimos fuera imperceptible, se conviertiera en la comidilla de la clase.

Con la poca dignidad que nos quedaba empezamos a tratar de copiar los movimientos. Las manos para acá, los brazos para allá, las patas para el otro lado… ¿¿¿Cómo que las patas van para el otro lado??? Yo soy lo más descoordinada que hay y este gentil hombre pretende que mueva las manos para un lado y las patotas para el otro??? El oso más o menos la remaba. Yo intentaba esconderme entre el resto de los alumnos y pasar desapercibida porque no pegaba una. Sobre todo porque en vez de mirar al profesor en directo, lo miraba a través del espejo y me movía así, en espejo (osea, mal).

Pero nada escapaba al control del Profe, y me pescó. Buscó la mirada en el espejo y me preguntó mi nombre. A partir de ahí, la clase fue toda un “Osa, la mano derecha por favor”. “Osa, el pie derecho por favor”. “Osa, la mano derechaaaa!”. Claro, como adivinan, yo estaba haciendo exactamente lo inverso!. El único descanso que tuve para tanta atención (del Profe y del resto de la clase) era una señora entrada en años (en muchos) que se descoordinaba tanto como yo (acoto que el Oso dice que menos). Es decir, cada tres “Osa, la mano derecha (no la izquierda)” iba un “Mirta, el pie izquierdo, Mirta”.

Terminó la clase y para mí fue como sentir el timbre de salida justo cuando el profe decía “saquen una hoja”. Me dije que no era lo mío, que nunca más tanto ridículo (no se crean, siempre puedo un poco más y sin esfuerzo!), y enfilé a saludar al Profe (era una clase gratis, no se puede menos que saludar!). Que mucho gusto, que el Tai Chi no es para mí, que me pierdo… y el me dijo -con un acento bien de La Paternal- que al principio le pasaba lo mismo y que me relajara, que la coordinación iba a llegar (tarde, como todo en esta vida!). Dos palabras boludas y me convenció.

Reconozco que con en esa clase logré lo que no logré con yoga: que me concentrara (el objetivo inmediato era intentar limpiar mi imagen disléxica): tuve sensación de frustración hasta que me dí cuenta que en 45 minutos no había pensado en qué íbamos a cenar, cuántas cosas me quedaban por hacer, qué me iba a poner para laburar al otro día, si estaba el tiempo para dormir con zoquetes… (todos pensamientos metafísicos que se me cruzan en yoga).

Así que volveremos con el Oso. Es lindo hacer una actividad juntos, aunque él sea más coordinado que yo… (GRRRRRRR!). Pero tengo esperanzas de vencerlo!!! Acaso el Tai Chi Chuan no es un arte marcial?

Como venía relatando, LA OSA, por color vendría a ser una osa polar, aunque cuando anda con ojeras tiende a parecer una osa panda, claro que para ser panda si bien le da la belleza y el carácter (a los pandas no los jodas mucho!), no entra en el vegetarianismo de lleno, es decir, LA OSA le entra a los pollos, a los pescados, y eventualmente a algún choripán…aunque es esencialmente de espíritu vegetariano.

Independientemente de la proximidad con el que suscribe, LA OSA hizo méritos propios para ser una osa, a saber: es una osa importante,  circunscribamos el término importante al hecho de que no es una osa cualquiera, no es una osa común (estamos definiendo a LA OSA por todo lo que no es), …es imponente. En primer lugar se impone con la mirada de sus penetrantes ojos muy claros, que para mí eran verdes claritos pero ella me redefinió el concepto afirmando que son amarillos. Posiblemente esto se deba a que ella tiende a personalizar sus características. A modo de ejemplo, si uno le pregunta de qué color tiene el pelaje, ella dirá “es castaño claro caoba cobrizo profundo” y yo me fijé en Kolbo en el catálogo de tinturas y ese color no estaba. Ahh! y les recomiendo que no se les vaya a ocurrir decir que es medio coloradita porque automáticamente enfrentará un serio problema (que pueden ser varios según la ocasión).

¿A qué me refiero con “serio problema”?, bien, a modo de parábola hagamos esta ejemplificación comparativa: Si ud. va por la calle y se encuentra con un chihuahua suelto y enojado, el problema es del chihuahua porque en última instancia lo pone en órbita de una patada y listo, peeeero si va por la calle y se encuentra con un rotweiller enfurecido el problema no es del rotweiller sino suyo, todo suyo.

LA OSA descalza mide 176 cms, o sea que cualquier cosa que la separe del piso unos centímetros la lleva al metro ochenta cómodamente. Cada tanto suele comentar “Pirula/o es re-jodida/o, lo retó a fulano, la boludeó a mengana, pero no sé porqué conmigo no se mete” je! si bien al conocerla uno descubre que no es una osa violenta, en general la gente no siempre se anima a averiguarlo…

LA OSA va por la vida, investigando las cosas moviéndolas con la garrita índice de la derecha o empujandolas con la patita izquierda a ver si se mueven. Se desplaza confiada olfateando el aire, prácticamente no tiene depredadores y le encanta osear. Es un tanto esquiva, pero quizás con el tiempo haga un documental acerca de LA OSA si se deja filmar. Hay que verla! montada sobre sus rollers (que con ruedas avec 7 de 80 mm la separan casi 15 cm del piso) desplazándose grácilmente por Palermo siguiendo las indicaciones de su instructor que con patín y todo mide un metro dos y sonríe nerviosamente cuando LA OSA se pone seria.

En épocas invernales, nuestro hábitat tiende a parecerse a una cueva, ámbito muy propicio para que oseemos juntos, y a esta altura del partido no me imagino la vida sin LA OSA, no voy a caer en el cliché de expresar que me complementa ni nada de eso, ¡pero vamos! para un OSO no hay nada mejor que una OSA, sep, lo ví en el Animal Planet!.

…continuará…

Firma: ElOso

Considerando que Ella es la editora de este Blog, considero oportuno dedicar algunas oraciones a su persona, quizás para que todos aquellos que transiten por aquí se formen una imagen de la susodicha.

El pseudónimo de “LA OSA” se lo ligó por simpatía, y no me refiero a que el nombre o LA OSA sean simpáticos sino mas bien a la acepción clínica de la palabra que hace referencia a la proximidad.

Ella estaba próxima a un OSO, consecuentemente a la brevedad pasó a ser LA OSA. Es de remarcar que ella fue quien me puso “EL OSO”, lo que la transforma en la generadora del Big Bang que dió origen a esta relación.

Soy EL OSO por varias razones, entre las más destacables podría citar mi tamaño refiriéndome con ello al espacio físico que ocupo sin nigún otra connotación libidinosa y, también pudo haber influido el hecho de que soy bastante peludo. Si tuviera que asemejarme a un oso, sería más bien un oso pardo por el color, o quizás un oso panda porque soy vegetariano, aunque no soy tan lindo.

LA OSA:
La Osa es un ser entrañable, increíble, casi mágico, es motivo de otro comentario, que viene mañana, …si sobrevivo a este post…

Firma: ElOsO

Cumpleaños número… bueno, que importan los números! La edad es un estado mental!

Festejo en Tocororo, restaurante de comida (Y TRAGOS!!!) cubana. Mojito para el oso con foto que acompaña… Era tan verde el follaje del mojito, que se nos ocurrió traernos un brote de yerba buena para casa, y colocarla en un vaso de licor. Es tan pequeña la rama que no resiste una ventana. Así que el oso -que no es ni lento ni perezozo- ya le había puesto un sol artificial al retoño (la plantita, che!) para cuando llegué del laburo.

No se parece al jardín de la alegría? En la película inglesa la protagonista empezaba cuidando una plantita (de marihuana) y terminaba con un cultivo extenso a modo de vivero, utilizando luces artificiales tan potentes que disminuía la intensidad de la electricidad del pueblo al encenderlas.

A nosotros, este brote, nos rendirá para otro Mojito?

José Pablo Feinmann expresó que “cualquier boludo tiene un blog”. Imagino que con esto no hace diferencia de género, es decir, cualquier boluda también tiene un blog. Por ende, hice instrospección, autoevaluación y me ví en la obligación de abrir el mío, no sea cosa de quedarme fuera… de tanto boludo!

Me queda una duda… los que no tienen blog, son re piolas??

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